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PECADOS GRAVISIMOS RESERVADOS A LA SANTA SEDE Y QUE PUEDEN PERDONAR LOS MISIONEROS DE LA MISERICORDIA

 

Con exclusión del aborto, se reducen a 4 los pecados que no pueden ser absueltos por sacerdotes comunes.

Información con fecha 23 de Nov. de 2016

La noticia conocida este lunes de que, por orden del papa Francisco, los sacerdotes podrán absolver, mediante la confesión, el pecado del aborto -gracia que solo había sido autorizada para el Año Santo de la Misericordia que concluyó el domingo-, pudo haber tomado a muchos por sorpresa, en especial a quienes desconocían que hay pecados que no pueden ser absueltos de manera pura y simple por medio de la confesión.

Pero lo cierto es que sí, hay pecados que los  sacerdotes comunes no pueden perdonar, sino que su absolución debe ser autorizada por los obispos e, incluso, por la Santa Sede de la Iglesia Católica. 

Cuatro son los pecados que el Derecho canónico estipula deben ser manejados de este modo, según explica el sacerdote Catalino Tejada Ramírez, vicario de la Pastoral Familia y Vida y párroco  de la Parroquia el Buen Pastor, en entrevista con Listín Diario:

Primero: "El pecado de la profanación del santísimo sacramento del altar". Esto se refiere a la profanación de las especies (hostias y vino consagrado) de la Eucaristía robándolas o guardándolas para algún propósito sacrílego.

Segundo: "Atentado contra el Sumo Pontífice, un atentado físico, violento".

Tercero: "Violación del sigilo sacramental. Es decir, ningún sacerdote puede, de ninguna manera, decir lo que se le ha dicho en confesión, hurgarlo, insinuarlo, ni hablarlo".

Cuarto: Absolución de la persona con que un sacerdote ha pecado contra el sexto mandamiento, que manda a no cometer actos impuros ni con hombres ni con mujeres. "El sacerdote no puede absolver al cómplice con quien él hizo eso". 

Esto se refiere a que  si un sacerdote tiene relaciones sexuales con un hombre o una mujer y,  luego, confiesa a la persona con quien pecó y la absuelve de ese pecado, el sacerdote está, a su vez, en pecado y solo podría ser perdonado por el Papa.

En quinto lugar estaba el aborto, el cual  ha sido excluido de la lista y, según estableció el papa Francisco,   la persona que confiese a un sacerdote  este pecado puede ser "absuelto en el nombre de Jesús mediante el sacramento de la confesión y el arrepentimiento", dijo Tejada.

Previo al Año de la Misericordia, que finalizó este domingo, "toda aquella persona que participaba de un aborto, era cómplice, o él mismo se lo hacía,  no podía ser perdonada por un sacerdote común", explica el religioso.

En lo adelante, y por decisión de la Santa Sede, "dependiendo de cada Conferencia Episcopal, todos los sacerdotes podrán perdonar el aborto, con una intervención previa, una delegación, de los obispos de cada diócesis", según aclaró. Esto significa que el responsable de la diócesis delega en los sacerdotes bajo su dirección esta potestad. 

En la carta apostólica "Misericordia et misera" el papa Francisco, aunque mantuvo firme la posición de la iglesia de que "el aborto es un pecado grave, porque pone fin a una vida humana inocente", argumentó que la decisión se tomó "para que ningún obstáculo se interponga entre la petición de reconciliación y el perdón de Dios".

En este sentido, Tejada explicó que la absolución de los pecados por medio de la confesión, el arrepentimiento y la reconciliación, permite a las personas "empezar una vida nueva disfrutando de la misericordia". 

Dijo que cuando esto pasa en la vida de las personas "se produce un cambio y ese cambio se llama la conversión. Todos los días estamos llamados a convertirnos", aseguró.

Suicidio

Preguntado sobre si el suicidio era uno de los pecados que no podían ser perdonados, dijo que esto es una creencia antigua y se basa "en un desconocimiento de la raíz del sufrimiento que pueda tener la gente". 

De acuerdo a su explicación, es imposible emitir juicios en estos casos porque solo Dios sabe qué pasó por la mente de la persona en su último aliento. "Hay un momento en que solamente el que comete el acto sabe si se arrepintió o no se arrepintió. No podemos juzgarlo." 

Dijo que algunas personas, ya cuando han iniciado el acto, se arrepienten, pero no tienen forma de dar marcha atrás, pero que eso es algo que "nadie va a saber nunca". Para arrojar más luces sobre este tema, citó al presbítero francés Juan Bautista María Vianney conocido como "Santo Cura de Ars".

Dijo que este "una vez vio a una persona, una mujer que lloraba mucho en la fila para irse a confesar, y el Santo Cura de Ars salió le dijo: ‘no llores más, porque tu familiar que se suicidó no se fue al infierno, él está bien, Dios lo perdonó (…) ‘yo lo sé porque Dios me lo dejó ver’".

Explicó que la persona que se había suicidado era "muy amante de la Virgen María" y en el momento en que se había lanzado del puente de un barranco para suicidarse, "en ese momento él se arrepintió, pero ya era tarde porque el suicidio ya había empezado, no había cómo detenerse".

Negación del Espíritu Santo

Negar el poder de Dios es el pecado que, según explicó, no puede ser perdonado. 

"Todos los pecados pueden ser perdonados por el Señor menos un pecado y es blasfemar contra el Espíritu Santo". Esto significa "quitarle el poder o, mejor dicho, negar la fuerza que tiene Dios en nuestras vidas para perdonar los pecados".

Reincidencia

En el caso de personas que, luego de haber sido absueltas, reinciden en la comisión de un acto calificado como pecado por la Iglesia, el sacerdote explica  que se le recomienda buscar ayuda a parte de la espiritual. 

"Cuando el sacerdote, o cura de alma, ve que una persona incurre frecuentemente en cualquier pecado siempre, en su misión de ser pastor, recomienda que la persona también busque una debida atención para que pueda salir del estado de pecado en el que se encuentra, aparte de la confesión", dice el párroco.

 

Esto bajo el entendido de que "los pecados no solamente afectan a nivel espiritual, sino que afectan también a nivel corporal, psíquico y emocional". Y esto lo dice no solo refiriéndose a temas como el aborto, "cualquier pecado que tú cometas toca todo tu ser", concluyó.

Misionero de la misericordia

Hay una serie de pecados que solamente el Vaticano tiene autoridad para perdonar en nombre de Dios. Por ejemplo: la profanación de la Santa Eucaristía, ordenación de un obispo sin aprobación del Santo Padre, violación del secreto de confesión, complicidad en casos de adulterio, pecados de laicos contra sacerdotes y viceversa, ataques (violencia física, secuestro o insultos) contra el Papa, sacerdotes, obispos, religiosos/as, laicos consagrados o personal de la Iglesia.

Precisamente, 1071 misioneros de la misericordia ahora tienen la autoridad de la Santa Sede para absolver -en la cuaresma 2016 y durante todo este año jubilar- a quienes han cometido este tipo de pecados.