El purgatorio explicado - Fernando Casanova Ph.D. (ex pastor protestante)

EL PURGATORIO

 

Dios quiere que el ser humano se salve, le da esa oportunidad.

         

Nos preguntamos a veces ¿por qué hay gente tan mala que vive muchos años y parece que no le pasará nada?: Es porque Dios tiene misericordia y quiere que esa persona cambie.

El otro día hablando con un amigo que está en el proceso de conversión me preguntaba que si Stalin  se hubiera convertido y  arrepentido antes de morir si tendría posibilidades de ir al cielo, yo le contestaba que la salvación de CRISTO en la cruz es para todo aquel que se convierte y se arrepiente de corazón y él me repostaba que eso no era justicia,  como Stalin después de tantos crímenes y tato dolor creados por el se podía ganar el cielo igual que la madre Teresa, que DIOS era justicia y que evidentemente eso no lo era. Yo le expliqué como en la parábola de los viñadores (San Mateo 20 1-16) Jesús dice que le pagara igual a los que llegaron a trabajar de último, que a los primero y él con mucha lógica me contestaba que en el caso hipotético de Fidel Castro, el no había trabajado en la viña, pues no había hecho la voluntad del SEÑOR hasta el último momento. Ante toda esa confusión le di gracias al SEÑOR por la sabiduría de la iglesia Católica que iluminada por el ESPÍRITU SANTO tiene como parte de su Doctrina el Purgatorio y le explique:

                                                                                            

Purgatorio es un lugar intermedio de PURIFICACIÓN donde van los que han sido SALVOS por los méritos de la Sangre de CRISTO y por el arrepentimiento de sus pecados, fíjense que digo los que han sido S A L V O S, muchos hermanos Protestantes creen que el purgatorio es el infierno de donde no hay salida ni oportunidad alguna de restauración, no, al purgatorio van los que han sido definitivamente salvados por los méritos de la Sangre de nuestro SEÑOR; pero tienen mucho de que responder como el hipotético caso del señor Castro, de este lugar no saldrá hasta que se haya purificado.

 

Tenemos que tener algo muy en cuenta para entender que es este proceso de purificación, cuando uno peca siempre causa daños a un tercero, muchas veces estos daños son muy serios y dolorosos. Siempre que uno se arrepiente el Señor perdona, pero este perdón lleva condicionado la Retribución, que es la Retribución? Es el restituir y subsanar el daño causado. Por ejemplo, yo me robo 10,000 dólares de una empresa  y me arrepiento, pues tengo que retornar estos $ 10,000 a su dueño, no puedo arrepentirme, confesarme e irme a Cancún con el dinero! Eso es la  retribución condicionada al perdon. Hay pecados que no pueden ser retribuibles, como el asesinato por ejemplo, de estos pecados no retribuidos y perdonados nos purificamos en el Purgatorio pues eso lo debemos a la santidad de Dios, me imagino que la misma alma estará deseosa de esta purificación.

“A unos los castiga más y a otros menos”

 

Pregunta: Si dos personas son castigadas, ¿los dos serán castigados? Sí, pero la biblia dice una diferencia: “Uno más y otro menos”

Según los protestantes NO existe el purgatorio, sólo el infierno.

 

Pregunta: Si existiera solamente el infierno ¿se le podría castigar a uno más y a otro menos? NO.  Si existiera solamente el infierno el castigo sería  para aquel “que sabía” que era pecado y permaneció en pecado sin querer salir, sería el mismo castigo para aquel “que no sabía” que era pecador y pecó.

         

     Dios da una oportunidad para que el ser humano que no se reconcilió aquí, tenga la oportunidad de recibir un castigo y luego salir.  (Uno recibirá un castigo más grande y el otro un castigo más pequeño)  Y eso se llama PURGATORIO que significa fruto del amor misericordioso de DIOS.

 

Ejemplo: Un hombre, el más santo del pueblo por cosas del destino, un día la novia de él estaba cumpliendo años y quiso regalarle una gallina, la robó a la vecina y salió el marido de la vecina y le disparó a quema ropa; no le dio oportunidad de arrepentirse, se murió y el único pecado que cometió fue el robarse la gallina.  ¿El Dios que usted cree que tiene que es amor y misericordia daría al hombre por robar la gallina el infierno eternamente?, si usted me dice que sí, yo no quiero ese Dios; ahora, ese Dios que es Santo y puro ¿va a permitir que el hombre entre con ese pecado del robo al cielo sin antes limpiar y purificar su alma? Tiene que purificarse.

Ejemplo: Había una vez dos personas trabajando el campo, uno era un protestante que le decía a su jefe, el católico, que él no creía  en el purgatorio, y el católico se quedó callado.  Dieron las 3pm y el jefe le dijo: hoy no vamos a salir tan tarde como otros días, nos iremos desde ahorita mismo porque mi hija cumple 15 años y vamos a tener una pequeña fiesta, una comida, claro cristiana, como usted y yo, no pagana, aunque yo pertenezca a la Iglesia Católica y usted a los protestantes pero de todos modos somos cristianos, vamos a la fiestecita, comemos, compartimos, ¿quiere acompañarnos a la fiesta de mi hija?, y le contesta –Claro, por supuesto, y le dice: –entonces vámonos. Tomaron sus herramientas y se fueron, le dice el protestante: – ¿A qué horas comienza? y le responde –Ya, ya comenzó; contesta: –pero tengo que ir a la casa a bañarme y vestirme. –No no, vámonos así, ya. –Mire usted, ¿no me ve cómo estoy? Sucio, sudado, voy a llegar a la fiesta cuando todos están limpios y yo oliendo mal, deje me pego un baño, me visto y me voy; le contestó el jefe: –Vámonos, no hay necesidad de bañarse. – ¿Cómo de que no?, estoy sucio.  ¿Y cuál es el problema?; contesta el protestante: –Voy a una fiesta sucio.

          ¿Y por qué no piensa lo mismo? y dice: ¿Cómo voy a entrar yo al cielo, sucio, sin antes pegarme un bañito, sin antes limpiarme y purificarme?, ¿a los 15 años no se atreve ir así, verdad? ¿Pero al reino de los cielos sí se atreve a ir sin pasar por el Purgatorio? El hombre se quedó razonando.

 

1 Corintios 3:13  “Un día se verá el trabajo de cada uno. Se hará público en el día del juicio, cuando todo sea probado por el fuego. El fuego, pues, probará la obra de cada uno. 14 Si lo que has construido resiste al fuego, serás premiado. 15 Pero si la obra se convierte en cenizas (pecado), el obrero tendrá que pagar. Se salvará, pero como a través del fuego.”(Entonces ése no es el infierno, es el purgatorio que pasa por el  fuego, se purifica.)

          Sí se salvará, pero primero recibió un castigo merecido por no haber cumplido lo que le agradaba a Dios.

          Dios quiere que los que NO se purificaron aquí, se purifiquen allá, porque Él no quiere la muerte en el pecador, si no que todos se salven; y fruto de ese amor misericordioso de Dios, entonces pone una purificación.

 

Mateo 5:25  “Trata de llegar a un acuerdo con tu adversario mientras van todavía de camino al juicio (o sea, en esta vida) o prefieres que te entregue al juez (Dios) y el juez a los guardias que te encerrarán en la cárcel (infierno). 26 En verdad te digo: no saldrás de allí hasta que hayas pagado hasta el último centavo. (No puede ser el infierno)

          En la doctrina de Cristo dice que hay una cárcel donde la persona paga y luego sale al cielo, ése no es el infierno, póngale usted el nombre que sea, la Iglesia Católica lo llama purgatorio.

          San Juan nos invita a orar por los muertos pero los que han muerto en pecados que pueden ser perdonados; los que ya han pecado de muerte, que no tienen ya salvación porque están en el infierno, no se podría decir que rueguen por ellos porque ya es demasiado tarde.

 

1 Juan 5:16  “Si alguno ve a su hermano en el pecado –un pecado que no ha traído la muerte–, ore por él y Dios le dará vida. (Hablo de esos pecadores cuyo pecado no es para la muerte). (Es decir, los que están en el purgatorio)

          Porque también hay un pecado que lleva a la muerte (infierno), y no pido oraciones en este caso. 17 Toda maldad es pecado, pero no es necesariamente pecado que lleva  a la muerte.” El protestante dice: “Si usted murió en el pecado que sea, usted se va al infierno”.

 

El infierno es cadena perpetua

Mateo 12:32  “Al que calumnie al Hijo del Hombre se le perdonará; pero al que calumnie al Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el otro.” ¿Cuántos perdones hay? Un perdón en este mundo y otro perdón en la otra vida.

Santiago 2:13  “Habrá juico sin misericordia para quien no ha sido misericordioso, mientras que la misericordia no tiene miedo al juicio.”

1 Pedro 3:19  “En el Espíritu también fue y predicó a los espíritus encarcelados…” (Encarcelados, significa en el purgatorio donde están pagando una condena)

Mateo 18:23   “Aprendan algo sobre el Reino de los Cielos. Un rey había decidido arreglar cuentas con sus empleados, 24 y para empezar, le trajeron a uno que le debía diez mil monedas de oro. 25 Como el hombre no tenía con qué pagar, el rey ordenó que fuera vendido como esclavo, junto con su mujer, sus hijos y cuanto poseía, para así recobrar algo. 26 El empleado, pues, se arrojó a los pies del rey, suplicándole: Dame un poco de tiempo, y yo te lo pagaré todo. 27 El rey se compadeció y lo dejó libre; más todavía, le perdonó la deuda. 28 Pero apenas salió el empleado de la presencia del rey, se encontró con uno de sus compañeros que le debía cien monedas. Lo agarró del cuello y casi lo ahogaba, gritándole: Págame lo que me debes. 29 El compañero se echó a sus pies y le rogaba: Dame un poco de tiempo, y yo te lo pagaré todo. 30 Pero el otro no aceptó, sino que lo mandó a la cárcel hasta que le pagara toda la deuda. 31 Los compañeros, testigos de esa escena, quedaron muy molestos y fueron a contárselo todo a su señor. 32 Entonces el señor lo hizo llamar y le dijo: Siervo miserable, yo te perdoné toda la deuda cuando me lo suplicaste. 33 ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero como yo tuve compasión de ti? 34 Y tanto se enojó el señor, que le puso en manos de los verdugos hasta que pagara toda la deuda. 35 Y Jesús añadió: Lo mismo hará mi Padre Celestial con ustedes, a no ser que cada uno perdone de corazón a su hermano.”

 

El Purgatorio: ¿Es bíblico o un invento de la Iglesia?  


1.- Una enseñanza fundamentada en la Palabra de Dios. 

Lo primero que hay que mencionar, es que hay pasajes bíblicos que hablan muy claramente sobre la realidad del purgatorio. Uno de ellos, y tal vez el principal, es cuando el Apóstol San Pablo nos habla sobre el día del juicio y sobre qué pasará con aquellas personas que tuvieron fe y sirvieron a Dios, pero que su obra no fue tan buena, él lo explica así nuevamente:

 

"Un día se verá el trabajo de cada uno. Se hará público en el día del juicio, cuando todo sea probado por el fuego. El fuego, pues, probará la obra de cada uno. Si lo que has construido resiste el fuego, será premiado. Pero si la obra se convierte en cenizas, el obrero tendrá que pagar. Se salvará pero no sin pasar por el fuego". 1Cor 3,13-15

 

Notemos dos aspectos fundamentales de lo que San Pablo quiere enseñar acerca de un creyente en Dios: en primer lugar afirma que si la obra resiste al ser examinada la persona se salvará, en este caso se está refiriendo a un cristiano que va directamente a salvarse, sin necesidad de pasar por una purificación. Pero, inmediatamente agrega que hay otra situación donde la obra de la persona no resistió el juicio y no dice que se va a condenar, sino que ese cristiano tendrá que pagar o ser castigado y se salvará, pero como quien pasa por el fuego. Esto es precisamente el purgatorio, una purificación que algunos necesitarán para poder disfrutar plenamente de la amistad eterna con Dios.

No es un invento de la Iglesia como lo dicen algunos, sino la clara enseñanza de la Biblia por medio del Apóstol San Pablo que usa la figura de "salir, pagar, castigar o escapar a través del fuego" para enseñar acerca de la purificación. Así está escrito en todas la Biblias del mundo, en palabras muy similares. A esta realidad que la Sagrada Escritura nos muestra le llamamos purgatorio=purificación. Que esta palabra no venga en la Biblia no nos interesa, pues tampoco viene la palabra "Trinidad" ni "Encarnación" y el protestante las acepta. Lo que importa no es la palabra, sino la realidad de lo que significa, y en ese aspecto el Purgatorio está muy claro en la Sagrada Escritura.

 

2.- En el cielo no entrará nada manchado. 

Al seguir estudiando la Biblia sobre este tema, encontraremos que la existencia del purgatorio es una consecuencia lógica de la Santidad de Dios, pues si Él es el tres veces santo(Is 6,3) o sea la plenitud de la santidad y perfección, entonces quienes estén junto a Él también deben de serlo(Mt 5,48), por eso, quien es fiel a Dios, pero no se encuentra en un estado de gracia plena a la hora de morir, no puede disfrutar del cielo porque la misma Biblia dice que en la ciudad celestial:

"No entrará nada manchado (impuro)" Ap 21,27

 

Entonces, si un cristiano no puede entrar al cielo por tener alguna mancha o impureza, ni tampoco sufrir el castigo eterno, es claro que tendrá que ´pagar´ en esta vida o en la otra. Esto está escrito en la Biblia: "Al que calumnie al Hijo del Hombre se le perdonará; pero el que calumnie al Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el otro" Mt 12,32.

Aquí Nuestro Señor Jesucristo habla de que hay pecados que no son perdonados en la otra vida; por lo tanto, hay otros que sí, ese es el sentido de la purificación o sufrimiento en el purgatorio y del porqué nosotros podemos orar (pedir) y ofrecer la Misa por ellos para que Dios tenga misericordia de esos hermanos difuntos que la necesiten, como el caso de Oniséforo mencionado en la Biblia (2 Tim 1,16-18).

3.- Desde los primeros siglos los cristianos creemos en su existencia. 

El purgatorio como estado temporal de purificación fue creído desde el principio por los primeros cristianos que destacaron por su fe y santidad y a los cuales se les llama ´Padres de la Iglesia´, conozcamos lo que dijeron algunos de ellos sobre este tema:

  • Año 211. Tertuliano: "Nosotros ofrecemos sacrificios por los muertos..."

  • Año 307. Lactancio: "El justo cuyos pecados permanecieron será atraído por el fuego (purificación)..."

  • Año 386. Juan Crisóstomo: "No debemos dudar que nuestras ofrendas por los muertos les lleven un cierto consuelo...".

  • Año 580. Gregorio Magno: "Respecto a ciertas faltas ligeras, es necesario creer que, antes del juicio, existe un fuego purificador...".

Como te darás cuenta el testimonio histórico de ellos es de gran valor, pues de esta manera cualquier persona puede comprobar por sí misma buscando una biblioteca en los libros de historia del cristianismo donde ellos hablaban sobre esta enseñanza de la purificación=purgatorio.

4.- ¿Qué es el purgatorio? 

Más que un lugar físico, es un estado de vida temporal para la persona que muere en gracia de Dios pero imperfectamente purificada, y donde, mediante el sufrimiento, se es purificado para disfrutar plenamente de la presencia de Dios. Es una persona salvada que vive en el amor de Dios y la salvación pero no de una manera plena.

El caso del malhechor al que Jesús le dice que estará con él en el paraíso, nos muestra que esa purificación en el sufrimiento algunos la tendrán aquí y otros la tendrán en la otra vida como lo menciona San Pablo (1 Cor 3,13-15) y que hemos comprobado en este tema. No se trata de pensar en llamas, sino en un tipo de sufrimiento por no tener plenamente a la persona que más nos ama en el mundo: Dios.

Cualquier persona que haya amado a un ser querido y que por alguna circunstancia la deja de ver por una temporada sabe del sufrimiento de no poder disfrutar por un tiempo del amor de esa persona. Sabe que está viva, que lo ama y que lo volverá a ver, pero al no tenerlo plenamente cerca experimenta alegría y a la vez un dolor y deseo de tenerlo cerca por siempre, cara a cara. Algo similar, pero de mayor intensidad y forma será la ´purificación´.


Así que estimado hermano, cuando muchos hermanos protestantes dicen que el purgatorio es un invento de la Iglesia simplemente lo dicen porque desconocen lo que la Biblia y la historia nos dice sobre ese aspecto. Muchos de ellos se salieron de la Iglesia Católica sin conocer la Biblia y ahora siguen allá igual, sin conocimiento de la misma. La leen mucho, pero la entienden poco. Lo peor es que el católico no la entiende nada, porque ni siquiera la lee. Qué increíble. Ya es tiempo de corregir esto.

Si eres católico, no olvides que como cristianos que somos, debemos de buscar como renovar nuestra vida en Cristo (Jn 15,1-7) e impulsar nuestro apostolado para traer a mucha gente a los pies de Jesucristo(Mt 28,18-20) y no dejar esa labor a las sectas o iglesias protestantes que no poseen la plenitud de los medios de salvación.

Si eres evangélico, mormón o testigo de Jehová te invito a que conozcas en serio lo que es la fe cristiana (Ef 4,13), la Biblia (2 Tes 2,15) y la Iglesia de Cristo (Ef 5,25). Estudia la historia del cristianismo y ora para que Dios siga actuando en tu vida. Dios te ama y espera en el redil de plenitud que ha dejado: La Iglesia católica (Mt 16,18).

 

El purgatorio y el infierno

 

El Purgatorio y el Infierno son dos realidades sobrenaturales de las cuales se habla poco y se conocen mucho menos. Sin embargo, como católicos sabemos que después de morir, nuestra alma puede irse al Cielo, al Purgatorio o al Infierno: depende de cómo fue nuestra vida en la Tierra.

En tiempos pasados, cuando se enseñaba la fe, se nos decía mucho: “Dios te va a castigar” o “Te vas a ir al infierno”. Frases por el estilo nos impedían entender la bondad de Dios.

Ahora, en cambio, las afirmaciones que escuchamos con mayor frecuencia son: “El infierno no existe” o “No pasa nada si hiciste algo malo”.

Pareciera que se está en el otro extremo y no se llega a la verdadera comprensión de lo que es el Infierno o el Purgatorio.

De hecho, hay quienes sostienen que el Demonio ganó una batalla importante: el hacer creer al hombre que el Infierno no existe...

El Infierno es un estado que corresponde, en el más allá, a los que mueren en pecado mortal y enemistad con Dios, habiendo perdido la gracia santificante por un acto personal, es decir, inteligente, libre y voluntario.

¿Crees que si no existiera el Infierno, Jesús hubiera empleado su tiempo, que Él sabía muy valioso, hablando de una mentira, algo ficticio, sólo para asustar a los hombres? Jesucristo sabía lo que es el Infierno y por eso vino al mundo: a librarnos de ese castigo eterno y a enseñarnos el camino para llegar al Cielo.

Por otra parte, si el Infierno no existiera, ¿qué sentido tendría la salvación? ¿A qué hubiera venido Jesús al mundo? ¿A salvarnos de qué?

No podemos escapar de creer que el Infierno es algo real. Debemos tomar en serio la posibilidad de ser desgraciados para siempre.

¿Existe el Purgatorio?

Las almas que llegaron a la muerte en estado de gracia, pero no totalmente purificadas para entrar al Cielo, pasan a un estado de purificación que conocemos con el nombre de Purgatorio.

Existe el riesgo de presentar al Purgatorio como un “infierno temporal”. Pero debe quedar claro que no es así. No sólo son distintos, sino contrarios, ya que el Infierno se centra en el odio, mientras que el Purgatorio se centra en el amor.

El retraso en la posesión de la persona amada provoca sufrimiento y ese sufrimiento purifica el amor, lleva a un amor más pleno. De esto se trata el Purgatorio: amor fundado en la esperanza de estar con el amado, al cual no se puede alcanzar en ese momento.

¿Cómo es posible que exista el Infierno, si Dios es infinitamente misericordioso?

Dios ofrece su amistad sobrenatural al hombre, quien puede rechazarla libremente. Dios ofrece esta amistad gratuita y libremente, pero nunca la impone. Además, nos da la vida terrena para elegirla.
Después de la muerte, el hombre ya no tendrá posibilidad de elección. El hombre que ha rechazado en su vida la amistad con Dios, ya no es admitido a ella.

Esta conciencia de no admisión y el saber que ya no tiene remedio, que ya no hay posibilidad de conversión, hace que surja en el condenado el odio y el endurecimiento.

En el momento de la muerte, el alma separada del cuerpo, por ser espíritu puro, queda fija para siempre en la posición a favor o en contra de Dios que tenía en el último momento de vida. Dios rechaza eternamente al condenado, pero no porque lo odie, pues su amor es siempre fiel, sino porque el condenado está eternamente cerrado a recibir el perdón. ¿Cómo poder perdonar a alguien que no quiere ser perdonado?

¿Hay alguien que realmente esté en el Infierno?

Eso no lo podemos afirmar. Sabemos que existe el Infierno con la misma certeza con la afirmamos que existe el Cielo. La Iglesia nos asegura que hay gente en el Cielo y que son los que han sido canonizados (declarados santos o santas). Pero, nunca se ha hecho una “canonización al revés”, que nos asegure que cierta persona está en el Infierno.

Sin embargo, hay quienes Dios les ha concedido una visión del Infierno, como Santa Teresa de Ávila, que escribió: “Vi almas que caían al Infierno como hojas que caen en el otoño”.

¿Puedo salvarme si me arrepiento en el último momento?

Es demasiado arriesgado pensar que puedes vivir como quieras y arrepentirte en el momento de la muerte, pues ese momento será muy difícil para ti.

Como dijo la Madre Teresa: “En el momento de la agonía, el hombre sufre tanto, que es muy fácil que se sienta invadido por la desesperación y la angustia, y estos sentimientos lo vuelvan incapaz de arrepentirse y recibir el perdón de Dios”.

Será muy difícil que en el último momento tengas la fuerza y la valentía para arrepentirte, si viviste toda tu vida lejos de Dios. Sin embargo, si te empeñas en arriesgarte, es verdad que Dios te da la posibilidad de arrepentirte hasta el último instante de vida y puedes salvarte con ese único acto de arrepentimiento

¿En qué consistirán las penas del Infierno?

Así como en el Cielo disfrutaremos plenamente, como hombres formados de cuerpo y alma, en el Infierno también se darán dos elementos de sufrimiento:

El sufrimiento del alma por no poder ver a Dios, llamado pena de daño. Este sufrimiento se deriva de que los que fueron condenados ya vieron a Dios, con toda su belleza y grandiosidad, en el día del juicio y… ya no lo podrán ver jamás. Es el sufrimiento ocasionado por sentirse irresistiblemente atraídos hacia Dios, sabiéndose eternamente rechazados por Él.

El sufrimiento del cuerpo o pena de sentido.

Aquí se trata de un elemento material que causa un daño físico, un dolor intensísimo en el cuerpo. Para significar este gran sufrimiento, Cristo habla en el Evangelio de “fuego”, y aunque no necesariamente es un fuego como el que conocemos en la Tierra, ésta es la imagen que comúnmente tenemos de las penas del Infierno.

¿Puede un condenado arrepentirse?

¡Ojalá pudiera, pero ya no tiene esta posibilidad! El corazón de los condenados se endurece. Sufren por no estar con Dios, pero ese sufrimiento se transforma en envidia y en odio. Se convierten en enemigos de Dios.

Santa María Magdalena de Pazzi oyó una vez la voz de Dios que le dijo:
“Entre los condenados reina el odio, pues cada uno ve ahí a aquél que fue la causa de su condenación y lo odia por haberlo llevado ahí. De esta manera, los recién llegados aumentan la rabia que ya existía antes de su llegada”.

¿Podemos imaginar el Infierno?

Si hacemos la operación inversa a pensar en el Cielo, es posible hacernos una idea aproximada acerca de cómo podría ser el Infierno. Aunque será una analogía, pues como ya dijimos, el cuerpo resucitado no será un cuerpo como el que ahora tenemos, sino diferente, que ya no estará sujeto al espacio y al tiempo.

Para hacerte una idea de lo que es el Infierno, imagina el lugar más horrible que puedas, quítale lo poco bello que le quede y llénalo de las cosas más repugnantes y aterradoras. Imagínate haciendo lo que más aborreces, sufriendo dolores en todo el cuerpo; contemplando imágenes espantosas; escuchando sonidos estridentes y desafinados; experimentando los sabores más amargos; sufriendo con los olores más desagradables, y sintiendo en tu corazón los peores sentimientos: envidia, celos, remordimiento, rencor, odio.
Después, rodéate de las personas más abominables que te puedas imaginar: orgullosas, envidiosas, egoístas, criticonas, sarcásticas, sádicas y degeneradas. Y lo peor de todo… te sientes irresistiblemente atraído hacia Dios y sabes que nunca podrás llegar a estar con Él.

Piensa que en ese lugar estarás aprisionado para siempre, sin posibilidad alguna de escapar. Esta puede ser una imagen semejante al Infierno, pero debes tener la seguridad de que cualquier cosa que te imagines será mínima frente a la realidad, pues nuestra condición humana nos hace incapaz de imaginar un sufrimiento sin límites.

El camino seguro para ir al infierno:

Si sigues los pasos que a continuación se presentan, puedes estar seguro de estar en el camino ancho y espacioso que lleva a la perdición. No tienes que hacer todo, sólo con que cumplas bien alguno de ellos, habrás asegurado tu infelicidad eterna.

Búrlate de lo que hacen los demás, con la seguridad de que nadie puede hacer las cosas tan bien como las haces tú. Piensa sólo en ti, en tus intereses y deseos y no vayas a cometer nunca el error de preocuparte por lo que piensan o sienten los demás. Siempre muéstrate indiferente ante los problemas de los demás. Convéncete de que cada cual debe de preocuparse de lo propio.

Procura desconfiar de todo el mundo. Piensa mal de todos y de todo. No olvides hablar mal de ellos y hacer públicos sus errores.

Cuando alguien te haga enojar, descarga tu furia sobre él con actos y palabras. Nunca vayas a cometer el error de perdonarlo.

Prueba todas las experiencias autodestructivas que se te presenten en el camino. Sigue los consejos de todas las campañas publicitarias, ve todas las películas y revistas que lleguen a tus manos, sin importar su contenido, de esta manera llenarás tu corazón de ideas materialistas y ya no existirá lugar alguno por donde Dios pueda entrar. Ten cuidado de no dejar ni un hueco, pues Dios puede infiltrarse por ahí para intentar salvarte.
Apégate lo que más puedas a las cosas materiales. Funda tu felicidad en ellas y siéntete desgraciado cuando no tengas algo o pierdas aquello que ya tenías. Desea siempre tener más y más, y nunca vayas a compartirlo con nadie.

Come y bebe lo más que puedas. Si se trata de bebidas alcohólicas o drogas, aún mejor. De esta manera, perderás la conciencia de tus actos y podrás cometer atrocidades sin los molestos remordimientos de conciencia que tal vez podrían hacerte cambiar.

Entristécete por todo lo bueno que les suceda a los demás y deséales el mal a todos. Piensa que nadie tiene derecho a ser más feliz que tú. Si esto llegara a suceder, saca todas las armas para destruir con tus actos y tus palabras a la persona que haya osado tener una cualidad o una cosa que tú mereces y ella no.

No te esfuerces por nada. Cualquier cosa que te cueste un poco podría hacer de ti una mejor persona y librarte del infierno.
¡Cuidado!

Jamás hagas oración.

¿Dónde se habla del Infierno en el Evangelio?

Jesucristo habla del Infierno en el Evangelio y expresa claramente su carácter de castigo doloroso y eterno.

Algunas de estas citas se encuentran en:
San Mateo:
“Quien dijere a su hermano “insensato”, será reo de la gehena del fuego” (5,22).
“No temáis a los que matan el cuerpo; temed más bien a los que pueden arruinar el cuerpo y el alma en el fuego eterno” (10,28).
“Y los echarán al horno de fuego; allí llorarán y les rechinarán los dientes” (13,50).
“Atadlo y echadlo fuera a las tinieblas, donde habrá llanto y crujir de dientes” (22,13).
“Y el siervo inútil será arrojado a las tinieblas”. (25,30)
“irán éstos al tormento eterno” (25,46).
San Marcos:
“Más te vale entrar manco al Cielo, que entrar con las dos manos a la gehena, al fuego inextinguible” (9,43-48).
San Lucas:
“… para que no vengan también ellos a este lugar de tormento…” (16, 28).

Algunas personas, incluso algunos sacerdotes, podrán decirte que el Infierno es una especie de Purgatorio transitorio.
Recuerda que el Infierno es la separación eterna de Dios, infelicidad plena (Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1033-1037).
También, podrás encontrar a quienes te digan que el Purgatorio es un invento de la Edad Media. El Purgatorio es la purificación final de los elegidos, completamente distinta del castigo de los condenados (Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1031).

El verdadero camino es el de la puerta estrecha, si queremos llegar a Dios.