LOS DIEZ MANDAMIENTOS

Esto es muy común escuchar de los protestantes: “¿Por qué los católicos cambian los diez mandamientos?”

Los protestantes piensan que  nos inventamos el 9º mandamiento

Los mandamientos que tenemos los católicos no los cambió el Papa, ni los hombres; los cambió Jesucristo.

       

Los mandamientos de la ley de Dios del Antiguo Testamento, fueron dados a Moisés en la antigua alianza, terminaron en esa misma alianza y llegaron hasta Cristo; después de Cristo comienza la Nueva Alianza.

         

Ya NO tenemos la obligación  de llevar los mandamientos de la Antigua Alianza; guardamos los mandamientos de la Nueva Alianza. Y esto es lo que no saben los protestantes que Cristo los cambió. Por eso, cuando Cristo estaba en la cruz dijo: “Todo está cumplido”, él logró cosa que NO cumplía nadie.

2 Corintios 5:17 Por tanto, el que está en Cristo, es una nueva creación; pasó lo viejo, todo es nuevo.

          Antes de que llegara Cristo nadie tenía la salvación de ir al cielo. Por eso, Jesús significa “Salvador”. Todos estábamos destinados a la condenación porque ¿quién podría cumplir los diez mandamientos? Nadie.

El que cumplía nueve mandamientos y no cumplía uno, de todas formas se condenaba, no entraba al reino de Dios.

La pelea de Pablo en las cartas a los romanos: “El hombre no se justifica por cumplir la ley, si no por creer en Cristo”

Los protestantes piensan que la ley son las obras buenas de caridad, NO, las obras de la ley son los mandamientos de la ley.

Nosotros tenemos que hacer obras buenas, ¿ésas obras buenas nos van a salvar sin Cristo? ¡NO! Cuando yo estoy en Cristo hago obras.

 

Es lo que dice Santiago: “muéstrame tu fe, sino que por mis obras te mostraré mi fe."

La fe sin obras está muerta

 

¿Por qué cambiamos el séptimo mandamiento de la ley de Dios al de nosotros? (“No cometerás adulterio”) Porque el adulterio nunca lo cometía el hombre, siempre la mujer, por eso vemos que Salomón tuvo alrededor de mil mujeres y no cometió adulterio.

¿Y por qué David cometió adulterio? Porque la mujer de Urías, Betsabé, lo llevó a cometer adulterio y ella quedó embarazada, David urdió un plan para ocultar su culpabilidad; licenció a Urías del ejército con la esperanza de que regresara a su casa y tuviera relaciones con su esposa. Bestsabé era la esposa de un soldado (Urías) del ejército de David (David estaba casado).

En el antiguo testamento la mujer no valía nada. Jesucristo levanta a la mujer del suelo, ¿cómo?, cambiando los mandamientos (perfeccionando):

 

Mateo 5:27  “Ustedes han oído que se dijo (Antiguo Testamento): No cometerás adulterio. 28 Pero yo les digo: (No fue el Papa, sino Cristo) Quien mira a una mujer con malos deseos, ya cometió adulterio con ella en su corazón. (Por eso en la Iglesia Católica se introdujo un mandamiento que no existía, el noveno, y para que quedara en relación con los diez mandamientos tenía que quitar uno que no violara la ley, sino que la perfeccionara)

29 Por eso, si tu ojo derecho te está haciendo caer, sácatelo y tíralo lejos; porque más te conviene perder una parte de tu cuerpo y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. 30 Y si tu mano derecha te lleva al pecado, córtala y aléjala de ti; porque es mejor que pierdas una parte de tu cuerpo y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno.

31  También se dijo: El que se divorcie de su mujer, debe darle un certificado de divorcio. 32 Pero yo les digo: Si un hombre se divorcia de su mujer, fuera del caso de unión ilegítima, es como mandarla a cometer adulterio: el hombre que se case con la mujer divorciada, cometerá adulterio. (El antiguo testamento decía que el hombre podía repudiar a la mujer, como era un *animal* la podía botar; por ejemplo: si la mujer dejaba la comida sin sal, el hombre decía: mi mujer no sabe cocinar, firmaba, la llevaba ante la ley y podía buscarse otra, era legal.)

33 Ustedes han oído lo que se dijo a sus antepasados: No jurarás en falso, y cumplirás lo que has jurado al Señor (No jurarás el nombre de Dios en vano). 34 Pero yo les digo: ¡No juren! No juren por el cielo, porque es el trono de Dios; (Aquí perfeccionó, porque decía que *no jurar el nombre de Dios*, y ahora es *no jurar por todo*)  35 ni por la tierra, que es la tarima de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del Gran Rey. 36 Tampoco jures por tu propia cabeza, pues no puedes hacer blanco o negro ni uno solo de tus cabellos. 37 Digan sí cuando es sí, y no cuando es no; cualquier otra cosa que se le añada, viene del demonio.

38 Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. 39 Pero yo les digo: No resistan al malvado. Antes bien, si alguien te golpea en la mejilla derecha, ofrécele también la otra.”

Por eso la Iglesia Católica introdujo un mandamiento que no existía: el noveno.

          En el nuevo testamento para nosotros es como un espejo para vernos dónde está lo sucio y para ver si hemos hecho las cosas bien o mal; mientras que el antiguo testamento era solamente para la salvación.

Ahora los adventistas van a decir: “Cristo cambió las leyes, pero las leyes ceremoniales, no las leyes morales”

Leyes ceremoniales: Son las que había en el pueblo de Israel, las que le dio a Moisés, escritas en pergamino con tinta.

 

Leyes morales: Son los diez mandamientos que Cristo dejó en tablas de piedra escritas por Dios. Una nueva alianza, un nuevo sacerdote, unos nuevos mandamientos; cuando Cristo estaba en la cruz dijo: “Todo está cumplido”, quiere decir que ya cesó esa ley.

Jesucristo vino a pagar la deuda del pueblo de Israel

Cuando Cristo muere nosotros quedamos libres de los deberes del cumplimiento del Antiguo Testamento.

Romanos 7:1 ¿O es que ignoráis, hermanos, - hablo a quienes entienden de leyes - que la ley no domina sobre el hombre sino mientras vive?

Gálatas 3:1 ¡Gálatas insensatos! ¿Quién os ha fascinado a vosotros, a cuyos ojos ha sido presentado Jesucristo crucificado? 2 Quiero saber de vosotros una sola cosa: ¿habéis recibido el Espíritu por las obras de la ley o por la fe en la predicación? 3 ¿Tan insensatos sois? Habiendo comenzado por el Espíritu, ¿termináis ahora en carne? 4 ¿Habéis pasado en vano por tales experiencias? ¡Pues bien en vano sería! 5 El que os otorga el Espíritu y obra milagros entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley o por fe en la predicación?

Los católicos y los protestantes están de acuerdo en que los 10 Mandamientos son revelación divina y aparecen en las Sagradas Escrituras, en Exodo 20, 1-17, Dt.5, 6-22 y otros pasajes. La discrepancia ocurre en la composición de las listas de estos mandamientos que se utilizan en la catequesis.

Dado a que hay varios textos bíblicos que relatan los mandamientos y que estos son algo largos, la Iglesia (tanto católica como otras) resume los mandamientos en una fórmula breve para que la enseñanza sea precisa y fácil de recordar. 

Los textos bíblicos no indican dónde termina un mandamiento y comienza el otro. Tampoco podemos valernos de los capítulos y versículos porque estos no son sino una ayuda para organizar la Biblia, obra del Cardenal Hugo de Sancto Caro y no existieron hasta el año 1244 AD.

La división y numeración de los mandamientos ha variado en el curso de la historia. La numeración del Catecismo es la tradicional de la Iglesia Católica y es la misma que usaba San Agustín (siglo IV). Es también la que utilizan las confesiones luteranas. Los Padres Griegos hicieron una división algo distinta que se usa en las Iglesias ortodoxas y las comunidades reformadas.

A partir del siglo XVI, Calvino y otros protestantes, en su afán de atacar el uso de estatuas e imágenes en la Iglesia Católica, optaron por tener como Segundo Mandamiento: "No te harás escultura de imagen alguna.." (Dt.5,8-10). Estos pasajes, para los católicos son parte integral del Primer Mandamiento (Dt.5,6-10) porque así lo sugiere la sintaxis hebrea de los mismos.

Además, el Decálogo protestante junta en un solo mandamiento los dos últimos mandamientos del Decálogo católico. Los protestantes se ajustan al texto del Exodo el cual incluye a la mujer entre las pertenencias. Los católicos se ajustan al Deutoronomio, el cual es posterior y demuestra una maduración en el entendimiento de la fe al distinguir entre la esposa y las posesiones. Esto es importante ya que enseña una nueva dignidad para la mujer, el matrimonio y la monogamia que corresponde a la visión del Nuevo Testamento.

Dada la importancia del Decálogo, su división y numeración no debe dejarse a la merced de preferencias humanas. Jesucristo instituyó una Iglesia con autoridad divina y le prometió la asistencia del Espíritu Santo para enseñar. El Romano Pontífice y los obispos, como maestros auténticos, predican al pueblo de Dios la fe que debe ser creída y aplicada a las costumbres. A ellos corresponde también pronunciarse sobre las cuestiones morales que atañen a la ley natural y a la razón. Catecismo, 2050.

Católicos: Muchos protestantes: Primer Mandamiento: "Amarás a Dios sobre todas las cosas" Incluye: Dt 5, 6-10 v 6 "Yo soy Yahveh...", v 7 "No habrá para ti Dioses delante de mí", v 8 "no te harás escultura de imagen alguna..." v 9 "No te postrarás ante ellas..." v 10 "Y tengo misericordia por mil generaciones..." Todos estos versículos se estudian en el Catecismo dentro del Primer Mandamiento.>> Dividen el Primero en Dos Mandamientos: Primer Mandamiento: "Yo soy el Señor tu Dios..." Incluye: Dt 5, 6-7. v 6 "Yo soy Yahveh...", v 7 "No habrá para ti Dioses delante de mí", Los v. 8-10 los pasan al Segundo Mandamiento. Segundo Mandamiento "No te harás escultura de imagen alguna..." Incluye: Dt 5, 8-10 v 8 "no te harás escultura de imagen alguna..." v 9 "No te postrarás ante ellas..." v 10 "Y tengo misericordia por mil generaciones..." Segundo Mandamiento: "No tomarás el nombre de Dios en vano" Dt 5,11: «No tomarás en falso el nombre de Yahveh tu Dios, porque Yahveh no dejará sin castigo a quien toma su nombre en falso.>> Tercer Mandamiento: "No tomarás el nombre de Dios en vano"

Desde el Tercero al Noveno, los Protestantes tienen los mismos Mandamientos pero con la numeración diferente (Su Tercer Mandamiento es nuestro Segundo) Tercer Mandamiento: Santificarás las fiestas. No menciona "sábado" porque la Resurrección de Cristo hace que el Domingo sea el Día del Señor. (Cf. Rv. 1,10) Dt. 5,12: "Guardarás el día del sábado para santificarlo, como te lo ha mandado Yahveh tu Dios."